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13 abril 2022

Homo negator

"Que sí, que sí que lo de la guerra en Ucrania es mentira! ¿Las fotos? Nada, un montaje para hacernos tragar más recortes de Derechos, como ya hicieron con el virus y las mascarillas". Te juro que el otro día me encontré a uno diciendo esto en el café. Paco y yo lo mirábamos alucinados desde la mesita del fondo, ya sabes, la que tiene la luz estropeada. Es como si de verdad pensase que todos los que van a la guerra para contarnos lo que ocurre pretendiesen engañarnos, alguno habrá pero la inmensa mayoría ya te puedo asegurar que no y además muchas veces se quedan cortos contando atrocidades porque la guerra es eso, un rosario de atrocidades sin sentido. Cuando apareció aquél sujeto justamente estábamos hablando sobre que a nuestra ciudad habían llegado una familias de refugiados y el crío de una de ellas había empezado a ir al cole con la hija pequeña de mi amigo. Parece que lo que contaba el niño en clase no era cosa de un guion de películas precisamente, y además, actores no parecían las personas que llegaron, con lo puesto, en un autobús el otro día. Me parece que cada vez tenemos más víctimas de la locura esta que todo lo invade.

28 diciembre 2021

2021. Otro capítulo en blanco que se acaba

Bueno, ya parece que hayamos pasado las navidades un año más. Ya ha pasado el primer MatchBall de los que nos amenazan con que van a subir los contagios a lo bestia. Ya veremos, la suerte esta echada. Algunos habrán montado una cena en casa, con los de siempre y otros habrán montado grandes fastos en venganza por el año pasado cuando se pusieron restricciones y los gobiernos no escurrieron tanto el bulto pensando que así la culpa de lo que ocurra será nuestra, por cerriles. No se yo como habrá salido el asunto aunque a juzgar por lo que se veía por las calles, pinta mal. De todas formas las estadísticas nos lo dirán dentro de unos días pero bueno “a lo hecho, pecho”.
De algo que no se yo si te habrás dado cuenta es que este año la gente repartía buenos deseos de otra manera. No se a ti pero a mí la mayoría de la gente me deseaba unas felices fiestas, muy pocos han seguido con aquello de “feliz año nuevo”. Igual será porque ya hasta nos da miedo pensar en la idea de un año más como este porque ya andamos tan justitos que me parece que aquello de las uvas en la Puerta del Sol, los besos, abrazos y todo eso de la canción de Mecano nos parece otra vida. O puede que de repente todo el mundo se haya vuelto pitagórico y crea a píes juntillas aquello de «no hay dos sin tres».

02 septiembre 2021

Derrotados: Talibán 1 - Occidente 0


Parece que ya ha salido el último de los aviones de esa película que nos han montado para intentar que no nos demos cuenta de que después de veintipico años en Afganistán, después de tantas vidas perdidas y de tanta ansia por intentar “evangelizar” como los dominicos de Fray Bartolomé de las Casas, después de todo no hemos conseguido nada. A la mínima hemos vuelto más o menos al punto de partida. Unos salvajes se han adueñado de todo y van a sembrar el terror y la sinrazón que hace la vida imposible a ellas, por supuesto, siempre a ellas porque no se yo muy bien que tienen los descerebrados contra las mujeres. Supongo que alguien podrá indicarme algún estudio al respecto porque, oye, de verdad que no acabo de entender porque siempre son ellas las que acaban pagando el pato cuando las cosas vienen mal dadas.
Lo que nos ha ocurrido en Afganistán es una derrota como una catedral, por mucho que lo envolvamos en papel de celofán o que Biden nos lo endulce con tres o cuatro silos de Azucarera Española. Occidente, una vez más no ha sabido defender los derechos más básicos a unas personas a las que nos vendimos como salvadores. Y lo malo es que no va a ser la última. Lo del Talibán ha abierto la puerta, más vale que nos vayamos haciendo a la idea de que van a resurgir los grupos fundamentalistas que creíamos muertos y enterrados, vivir para ver.

08 julio 2021

El chiringuito

Antes sabías que había llegado el verano cuando empezaba a sonar por todas partes una música estridente que te taladraba los oídos. Decían que era fresca y alegre hasta que empezaban a sangrarte las orejas. En la radio sonaba una y otra vez la misma canción, como una tortura china, todo el día dale que dale. Encendías la tele y te perseguía un señor con pelazo y sonrisa Profidén. Era el rey del verano, había llegado Georgie Dann y sabías que se quedaría hasta que acabase el buen tiempo y tocase volver a la rutina. Entonces lo guardarían en el armarito donde guardan lo que no se va a usar hasta la próxima temporada y asunto resuelto hasta el año que viene en el que volvería como las golondrinas de Bécquer. Era la canción del verano y en eso Dann no tenía rival. Hasta que llegaron para quitarle el trono de los eternos veranos musicales y se nos llenó el año hasta los topes de ese mismo soniquete machacón, letras simples y demasiados decibelios. Ahora parece que vivamos en una canción del verano perenne todo el santo año y claro, andamos saturados, se han cargado el fenómeno y jubilado a Georgie Dann. El Autotune ha arrasado con todo.
Pero este año, mira tú por donde ha salido distinto. Pensaba que pasaríamos el verano con “noche de fiesta”, Macario, Monchito y Rockefeller, que ha quedado como un santo cuervo comparado con el que le metía mano, cuando nos han aparecido con un remake de “El Chiringuito” ya sabes, la cancioncilla aquella en la que se idolatraba el fenómeno del merendero playero, sin mascarillas ni nada (que temerarios). 

04 junio 2021

Un mundo a la carta

Todavía recuerdo cuando mi abuelo llegaba a casa con su periódico debajo del brazo. Se sentaba en un silloncito y empezaba a hojearlo. Solía empezar por mirarla sección de deportes para ver si su Valencia CF le daba alguna alegría (raro), después solía saltar a Nacional y por último se leía las notas de sociedad. Al final se había leído todo el periódico, casi en el mismo tiempo en el que yo me había acabado en hacer los pasatiempos del suplemento de fin de semana que me daba nada más entrar por la puerta. Solía leer siempre el mismo periódico aunque después en el casino leía otros, los que fuesen. Decía que era indiferente porque total todos mentían y necesitabas leer más de uno para hacerte una idea de lo que podría haber sido la verdad. 
Esa frase se me marcó a fuego. Ahora todo ha cambiado. Andamos todos con la cabeza metida en el smartphone pensando que somos una especie de agencia de noticias y que somos las personas más ilustradas del universo. Escarbando a todas horas para saber si al jugador tal de tu equipo se le ha roto una uña… Pasamos tanto tiempo metidos que puede que se nos olvide que hay vida a la otra parte de la cajita. Todo sin pensar que no, no nos informan, nos entretienen. Parece que hemos elegido que nos entretengan en lugar de informarnos. Esa es la única explicación que se me ocurre a los índices de audiencia de ciertos programas como las tertulias de Telecinco.

12 mayo 2021

¿La libertad era esto?

¡Cuán gritan esos malditos! ¡Pero mal rayo me parta si en concluyendo la carta no pagan caros sus gritos! 

La verdad es que sin llegar a ser el Tenorio me pasó por la cabeza esta inmortal frase de Don Juan al ver el escándalo que se armó por las calles cuando en la madrugada del sábado al domingo acabó el estado de alarma y entramos de nuevo en un terreno pantanoso en el que nada está claro y los jueces van a tener que hacer horas extras para intentar dar un poco de luz a la incertidumbre jurídica. Han tenido un año largo para prever esto pero como siempre nos ha pillado el toro y nos va a tocar rezar para que no pase nada, ahora que no tenemos la espada de Damocles tan cerquita de la cabeza y vamos a volver a vivir una temporada a base de “inventos”. El panorama a la vista no resulta muy alentador, más aún después de ver a los que salieron a “ejercer la libertad de quinto y tapas” de Ayuso. No es buen fario, por lo menos para a los que nuestra estabilidad ya se resiente después de tantos meses de pandemia, de tanto océano de tragedia cruzado para llegar a este punto y pensar en la posibilidad de morir justo en la orilla. Al final, acaba el estado de alarma y lejos de causar alegría, provoca inquietud. Soy raro, ¿verdad?

15 abril 2021

Andamos todos tan cómodamente agobiados...



A veces la realidad se empeña en sacarnos del ostracismo este en el que estamos inmersos. Andamos todos tan cómodamente agobiados con nuestras pandemias y nuestras vacunas, metidos veinticuatro horas al día pensando en como regodearnos en nuestra mala suerte y descansando si eso un ratito para ver cómo la justicia aparta a Toni Cantó de la lista de las elecciones esas que parece que vayan a curarnos a todos. Ya ves tú, una persona tan comedida, inamovible en sus convicciones y dispuesta a hundirse con sus siglas… total por un asuntillo de empadronamiento en una comunidad… total por abandonar otra en la que era parlamentario… que cosas veremos, fíjate. Bueno, como decía, hay veces en las que la realidad se empeña en golpearnos con tal fuerza que nos hace caer de nuestro cómodo sofá pandémico y nos incrusta una imagen imposible de olvidar y si el golpe te lo proporciona la foto de un niño, todavía más. No han sido más que unos cuantos segundos pero suficientes para espabilar y ver que, a pesar de todo seguimos en la parte privilegiada del barrio. El mundo sigue igual y hay gente a la que las catástrofes inenarrables nuestras de este año no le resulta tan importante.

03 febrero 2021

Tierra de pícaros

“Pues sepa vuesa merced ante todas las cosas, que a mí llaman Lázaro de Tormes, hijo de Tomé González y Antona Pérez…”.
Al final va a ser verdad aquella etiqueta un tanto injusta que nos han colgado a martillazos a todo el que se le ha ocurrido ir a nacer por estas latitudes. Por aquí somos un poco dados a la picaresca a la mínima que salta la liebre, igual será verdad eso de que lo llevamos en el ADN (siempre he pensado que no es verdad y que siempre la pagamos justos por pecadores pero ya ando dubitativo al respecto). No en balde somos el país de el Lazarillo y el Buscón, el de los espabilados que andan sueltos por el Quijote y el de los bandidos de Sierra Morena… ¡En fín!, pasan los siglos y esto sigue igual. Lo de la pandemia no podía ser menos. ¡Qué cruz!.
Ha empezado ya el rosario, que se prevé interminable, de personajes listillos que se cuelan en las listas de la vacuna como aquellas octogenarias que muestran su arte de décadas cada vez que aparecen delante de tuyo en la cola del mostrador de la carnicería . “Estaba yo antes” te sueltan con toda la jeta, mirándote a los ojos, sin inmutarse, sabiendo que vas a consentir si no quieres oir el abucheo del resto de los asistentes.¡Zas! se cuelan y siempre se llevan esos últimos cuartos de pollo que querías tú para hacer la comida del sábado. ¡No falla!

04 enero 2021

2021, un buen número para resurgir


Bueno, parece que ya hayamos pasado la frontera esa que nos habíamos fijado en el fin de año. Ahora tenemos todo un año por delante, nuevecito, a estrenar y eso siempre resulta alentador. Pero la verdad es que nos habíamos ilusionado tanto que ando un poco cabizbajo. Muchos esperábamos que nada más sonar la última campanada se vería un resplandor de esos cegadores, ya sabes, de los que dejan todo en blanco, seguido de su trueno ensordecedor. Después volvería todo a la normalidad anterior, cuando nada era normal pero era lo rutinario. Con las ganas me he quedado. 

Pero nada, seguimos igual que antes, alterados y malcarados hasta el punto de que hasta si aparece Nacho Cano en la Puerta del Sol para recordarnos el clásico de todos los años es motivo suficiente como para tirarnos de los pelos los unos a los otros. No descansamos ni para celebrar que podemos “pegarle fuego” a un año que nos ha resultado difícil hasta decir basta. Continuamos sacándonos los ojos que si con banderitas, que si con dimes y diretes… Hemos sobrevivido al año del “no hagas, no toques…” y ni así hemos aprendido nada para conseguir evitar la ola del bicho versión navideña. Así no vamos a conseguir nada que no acabe con la extinción. Mal asunto.