La lectura de un libro es un diálogo incesante, en el que el libro habla y el alma contesta. André Maurois.
Fotografía: Voltamax / Libre de derechos .
La lectura de un libro es un diálogo incesante, en el que el libro habla y el alma contesta. André Maurois.
Fotografía: Voltamax / Libre de derechos .
Uno de los espacios con los que mantengo un compromiso personal de visitar a menudo es el canal de YouTube de la Fundación Juan March. Al descubrir una conferencia de casi una hora sobre Azorín no he dudado en esperar el mejor momento del día, el más tranquilo, para disfrutarla.
Azorín es una de mis asignaturas pendientes, he leído poca obra pero sus descripciones refinadas, un estilo muy personal y la fuente intelectual que emana me incitan a bucear más en su creación literaria, que se nota que fluye de un hombre cultivado.
Mi otro yo pica con la espuela, obstinado, mi sentimiento literario; no tendré más remedio que arrancar. Al respecto del título de esta entrada, de momento, como ha dicho Domingo Ródenas de Moya, Azorín persiste como ruido de fondo. Ya es...