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17 octubre 2026

El mar, un último refugio para la luz

Hoy he tenido el privilegio de contemplar un horizonte marino sereno donde la última franja de luz anaranjada resistía justo encima del mar. Sobre ella, el cielo se ha ido llenando de azules profundos, violetas y grises, mientras grandes nubes oscuras avanzan como si quisieran apropiarse de la escena. En el centro, una luz difusa asomaba entre las nubes; era la Luna filtrándose a través de un velo de humedad.

A la derecha, la silueta de una montaña costera dibuja un perfil negro y rotundo contra el cielo. Algunas luces junto a la costa comienzan a encenderse, anunciando que el día termina y que la actividad humana toma el relevo de la luz natural. En el horizonte marino aparecen pequeños puntos luminosos, probablemente embarcaciones lejanas, que aportan profundidad y una sensación de distancia.

Lo que más me ha atraído es el contraste entre la calma del agua y el dramatismo de las nubes. El mar apenas muestra agitación, mientras el cielo parece debatirse entre la luz y la sombra. Es una imagen de transición. La luz naranja del horizonte aún conserva el calor de la tarde, pero los azules dominantes anuncian la noche. Hay algo melancólico, aunque no triste. Más bien recuerda esos momentos en los que uno se queda mirando el mar sin pensar en nada concreto, dejando que el tiempo fluya.

Ramón Alfil

Estoy en el punto y coma de la vida, estoy en lo mejor de lo peor.
Como soy un error del sistema, no tengo redes sociales. 
Algunas de mis debilidades: escribir, leer, el maestro Larra, Beethoven, el mar, la cartomagia, este blog y muchas más...
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REFERENCIAS

España, atardecer del 16 de octubre de 2026.
Desde la bahía de La Concha en Oropesa del Mar (Castellón).
Fotografía: Ramón Alfil.
fotosymar_adl  -  literaturaymar_adl

16 octubre 2026

El uso de la cerámica a lo largo de los siglos a través de los cuadros del Museo del Prado

Las obras pictóricas no son solo piezas de arte, sino un testimonio documental fiel de la época en que fueron concebidas. Teniendo eso presente, en 2004, en el Instituto de Cerámica y Vidrio (ICV-CSIC), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), surgió la idea de examinar los objetos de cerámica y vidrio de los cuadros del Museo Nacional del Prado. Fruto del estudio exhaustivo de estas piezas, nunca antes realizado, y con un laborioso y cuidado esfuerzo técnico en el que han participado ocho autores, surge el libro La cerámica en la pintura del Museo Nacional del Prado, que editan el CSIC, el Museo Nacional del Prado y la Sociedad Española de Cerámica y Vidrio. La obra, que se puede descargar también de forma gratuita a través de Editorial CSIC en la web libros.csic.es, se presentó ayer en la sede de la pinacoteca, en Madrid.

El objetivo de este libro, dirigido tanto a especialistas como al público general amante del arte, es mostrar el uso de la cerámica a lo largo de los siglos y las peculiaridades de su fabricación y empleo. María Ángeles Villegas, investigadora del IH-CSIC y editora científica de la obra, y Francisco Capel, coordinador del proyecto y antiguo investigador del ICV-CSIC, participaron en la presentación del libro junto con Pura Fernández, vicepresidenta de Cultura Científica y Ciencia Ciudadana del CSIC y directora de Editorial CSIC, y Alfonso Palacio, director adjunto de Conservación e Investigación del Museo Nacional del Prado.

15 octubre 2026

Familiares de personas con discapacidad intelectual de toda España se reúnen para fortalecer redes de apoyo y defender derechos

Alcalá de Henares acogió el Encuentro Estatal de Familias 2026 de Plena inclusión, una cita que reúne a más de 300 familiares de personas con discapacidad intelectual y del desarrollo de todo el país para reflexionar, compartir experiencias y reforzar su compromiso con la defensa de derechos.

Durante la primera jornada de este encuentro, celebrada en el Parador de Alcalá de Henares, las personas participantes pudieron intercambiar experiencias en grupos de trabajo centrados en cuestiones clave para las familias. Entre los temas abordados destacaron el envejecimiento y los cuidados a quienes han dedicado su vida a cuidar, los apoyos a familias con hijos e hijas pequeños con discapacidad, la situación de familias que viven contextos de especial vulnerabilidad y la necesidad de renovar las redes familiares incorporando nuevas generaciones y compartiendo liderazgo con las propias personas con discapacidad intelectual y del desarrollo.

Los grupos de trabajo permitieron profundizar en cuatro grandes retos de las familias de personas con discapacidad intelectual y del desarrollo. 

14 octubre 2026

Contemplación mediterránea

La noche cubre con su penumbra un mar tranquilo, tan tranquilo que parece un manto negro ligeramente arrugado. Ruge con sordina, pero es el único sonido que domina la noche, acompañado apenas por el canto de algunos grillos en un parque cercano.

Desde el balcón de la habitación se divisan, a lo lejos, las luces de un faro y las de varios barcos mercantes anclados a la espera de su turno para entrar en el puerto.

En primer término, un paseo que en octubre descansa del bullicio del reciente verano. Veo pasar a un abuelo que lleva de la mano a su nieto, a una mujer paseando un caniche, a un corredor y poco más...

A este escenario le faltaba un personaje habitual: la luna, dejando caer su estela sobre el lienzo del mar. Hoy ha decidido esconderse, tímida, detrás de una nube.

Quizá por eso la noche parece más íntima. El mar continúa respirando en la oscuridad, los mercantes mantienen encendidas sus pequeñas constelaciones flotantes y el paseo va quedándose vacío. Todo está en su sitio, pero la ausencia de la luna deja en el horizonte una extraña sensación de espera, como si el mar aguardara pacientemente a que alguien terminara de encender la noche.


Ramón Alfil

Estoy en el punto y coma de la vida, estoy en lo mejor de lo peor.
Como soy un error del sistema, no tengo redes sociales. 
Algunas de mis debilidades: escribir, leer, el maestro Larra, Beethoven, el mar, la cartomagia, este blog y muchas más...
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REFERENCIAS

España, noche del 13 de octubre de 2026.
Desde el Hotel Marina de Oropesa del Mar (Castellón).
Ilustración basada en el texto original y generada con asistencia de Copilot (IA). La imagen no reproduce fielmente el entorno real, sino la atmósfera de contemplación que inspiró este relato.
literaturaymar_adl

10 octubre 2026

Luis Alberto Serrano presenta su novela "El Hermano de la Princesa de Ukok"

Es un apasionante thriller histórico en el que la ficción se mezcla con personajes relevantes de parte de la historia de la humanidad, a partir de la aparición de unas momias en unos túmulos funerarios en la frontera entre Rusia y China.

La sociedad pazyryk habitó la zona de Ukok en el siglo V a.C. La Princesa de Ukok o la Dama de las Nieves, como es conocida, es una momia existente y que se puede ver en el Museo Nacional Republicano de Gorno-Altaisk, siendo una de las mejor conservadas de las que tenemos conciencia. A partir de la aparición de un grupo de túmulos funerarios en la zona de Altái, en el sur de Rusia, he creado una ficción en la que el eje central es la momia que tiene el mismo tatuaje que la Princesa de Ukok tiene en uno de sus hombros. A partir de ese momento, Fiódor, el arqueólogo ruso que financia el descubrimiento, y su amigo Bástian, experto químico en traslado de momias, se ven envueltos en una trama en la que todos jugarán sus cartas para hacerse con el poder de la momia y, lo que pudiera ser más importante, una caja que hay en el propio túmulo y que parece ser que pertenecía al enterrado.

He construido este relato a partir de una idea escrita para una revista. Un relato que se me quedó excesivamente largo fue el detonante de que pensara que, incluyendo al personaje de Candy “agente ocasional”, pudiera pasar de relato a novela, como así ha acabado sucediendo.

02 octubre 2026

El agobio cotidiano y cómo nos funde la batería sin pedir permiso

Me he levantado, lamentando mi desgracia por no haber nacido en la Zarzuela, me he puesto las zapatillas de andar por casa (las de siempre, las que ya tienen más kilómetros que un camión de mercancías) y arrastrándome me he preparado el café. El primero del día, caerán litros. Ese que sabe mejor cuando sabes que te espera otro día espléndido de ser adulto funcional.

Y ahí está, nada más abrir los ojos. La lista. Esa lista mental que no se borra nunca, que se actualiza sola por la noche. Que si el trabajo, que si la compra, que si el mensaje ese que lleva tres días en visto y que ya te da vergüenza contestar, que si la lavadora a medias, que si la cita que hay que pedir, que si el plato del desayuno que acabas de manchar. Que si hay que acompañar… (pon tu mism@ tu lista) Nada grave. Ninguna tragedia griega que vaya a salir en las noticias. Solo nimiedades, una detrás de otra, que de alguna forma misteriosa pesan más que una mudanza entera.

A eso le llamamos agobio cotidiano. Ese que no te da de baja, que no te lleva a urgencias, pero que te deja fundido a las siete de la tarde sin que puedas explicar muy bien por qué, con esa culpa tonta de estar cansado sin haber hecho nada del otro mundo y que te hace pensar que tu vida no tiene esperanza.

Nos han vendido que el estrés es cosa de ejecutivos que gritan por teléfono en una peli de los noventa. Qué va. El agobio de verdad no grita. Susurra. Es un zumbido de fondo. Es tener treinta y siete pestañas abiertas en el cerebro todo el santo día. Estás viendo una serie y estás pensando en la reunión de mañana. Estás con los tuyos y tu cabeza está haciendo la lista de la compra. Le llaman multitarea los gurús de LinkedIn. Yo le llamo no estar en ningún sitio y cansarte en todos a la vez.

01 octubre 2026

La araña negra, el regreso de una lectura clandestina

En aquel 1978 de transición, sin internet y con más curiosidad que recursos, recibía una vez al mes la visita del señor Laureano, un vendedor de libros. Aún puedo verlo subir las escaleras con su cartera repleta de folletos y catálogos, semblante sonriente, su cabello blanco y fuerte y ese "bueno día, ¿cómo va ezo?" con un simpático acento andaluz. 
Para mí, abrir aquella cartera era como abrir el mundo: historia, literatura, ciencias naturales… un atlas mensual de todo lo que quería aprender. En mis estanterías de casa siguen hoy varias enciclopedias de aquella época, testigos de aquellas tardes en las que escuchaba su palique comercial con la ilusión de quien espera un descubrimiento. 
Un año antes me había vendido las obras completas de Blasco Ibáñez en cuatro tomos, editadas por Aguilar. Pero aquel día llegó con una sorpresa: dos tomos más, recién publicados, que completaban la bibliografía del escritor valenciano. Eran obras menores, textos juveniles que Blasco retocó en su madurez, y entre ellos aparecía una novela que entonces tenía un aura casi clandestina, La araña negra; un folletín anticlerical, prohibido en su tiempo, cuya intriga familiar parecía rozar el pecado mortal. No pude resistirme. Me empeñé en cómodos plazos y pagué aquellos dos tomos durante un año entero. Hoy, releída la obra, vuelvo a abrir ese recuerdo como quien abre un libro antiguo: con gratitud, con curiosidad, y con la certeza de que algunas lecturas no solo nos acompañan, sino que nos devuelven a quienes fuimos.

La araña negra, de Blasco Ibáñez, hoy...


La estructura de La araña negra responde más a un Blasco Ibáñez agitador político que al novelista maduro de otras novelas. Muchos personajes llevados al límite e intrigas familiares que se enredan como la propia metáfora del título. En la lectura actual, más de cuarenta años después, me ha parecido demasiado larga, algo espesa. No obstante, el escritor valenciano maneja con habilidad un estilo en el que la emoción es un arma narrativa tan eficaz como la argumentación.

25 septiembre 2026

El árbol de brazos desnudos al caer la tarde

El atardecer es una frontera suave en la que se deshilacha el día. La luz se va apagando con tranquilidad, sin prisa alguna.

El silencio no llega de golpe; se posa. Se instala entre las ramas, en los surcos del campo, en la tierra que respira despacio.

El campo extiende su calma como una manta antigua, hecha de horas y de estaciones, de lo que crece y de lo que espera.

Y el árbol, con sus brazos desnudos, parece guardar la escena, como un vigía desde su torre de observación.

Juntos forman un instante que no pide nada. Solo estar y observar la escena con calma. 

Ramón Alfil

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REFERENCIAS 

Fotografía: Ramón Alfil. 

Camino de la ermita. La Iglesuela del Cid (Teruel).

23 septiembre 2026

Emma Hamilton y el vicealmirante Nelson, dos vidas que se encontraron a destiempo

Revisando mi colección de barajas de cartas me detengo hoy en una dedicada a Horatio Nelson (1758–1805), vicealmirante de la Marina Real británica. Entre sus naipes hay uno que me llama la atención: la reina de tréboles, donde aparece la reproducción de un retrato de Emma Hamilton (1765–1815), amante de Nelson y figura fascinante de la sociedad europea de finales del siglo XVIII.

El retrato procede de una de las muchas pinturas que George Romney realizó de Emma, en este caso alrededor de 1785, cuando ella comenzaba a convertirse en un icono artístico y social. Que su imagen aparezca en esta baraja no es un detalle menor, pues Emma fue una presencia decisiva en la vida personal y  en el universo naval de Nelson.

El retrato original de Emma Hamilton pintado por George Romney es en color. La carta de la baraja aparece en blanco y negro porque Piatnik —el fabricante— , en esta edición, convierte todas las ilustraciones en grabados bastante monocromos para darles un aspecto histórico y uniforme dentro del diseño del mazo.

Emma Hamilton y Horatio Nelson, 
una relación que naufragó sin desaparecer

Cuando Emma Hamilton y Horatio Nelson se encontraron en Nápoles fluyó algo en ellos, quizá por cansancio o necesidad. Él venía de la guerra y del mar; ella, de una vida hecha de ascensos improbables y miradas públicas. Lo que empezó como cortesía se convirtió en refugio para ambos.

Su relación desafió la etiqueta y sobrevivió a campañas, viajes y silencios. En medio de ese torbellino nació Horatia, la hija que ambos quisieron proteger del juicio ajeno. Nelson la reconoció en cartas privadas; Emma la sostuvo en los años en que él ya no podía volver.

La historia oficial los separa en categorías distintas —héroe naval, musa social—, pero la íntima los une en algo más sencillo como fueron dos vidas que se encontraron a destiempo y aun así dejaron una huella que ninguna batalla pudo borrar.

La baraja Piatnik "Nelson - His Navy, Life & Times

Es una de esas ediciones históricas que mezclan naipes e historia naval. Consta de 52 cartas más dos jockers editada por el fabricante Piatnik (Viena), en colaboración con el National Maritime Museum de Greenwich. Cada carta incluye ilustraciones históricas y personales relacionadas con Nelson, con estilo grabado o aguafuerte, contrastes fuertes y líneas marcadas que unifican el estilo visual de toda la baraja. mazo. Evoca la estética de los grabados navales del siglo XVIII e integrar retratos y escenas en un mismo lenguaje gráfico.

Ramón Alfil

Estoy en el punto y coma de la vida, estoy en lo mejor de lo peor.
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REFERENCIAS 

Fotografía de Emma Hamilton: Ramón Alfil

Fotografía de la portada de la caja: Museo del Naipe de Oropesa

Datos técnicos y curiosidades de la baraja según nuestro colaborador Museo del Naipe de Oropesa del Mar (Castellón)

Saber más de Emma Hamilton

Saber más del vicealmirante Nelson

#literaturaymar

17 septiembre 2026

Tiempo de siega

La marjal queda invadida por máquinas gigantes, mientras que el arroz dorado espera su turno y las aves revolotean alrededor de los gigantes, esperando que su paso haga emerger de los campos el alimento que, hasta ese momento, les había permanecido oculto.

Tiempo de siega / Foto: David Talens
Clic en la foto para ampliar y ver con más detalle


David Talens
Doctor en Biotecnología, investigador y aficionado a la fotografía.
Flickr de David Talens 
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