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24 agosto 2026

El monte Olimpo, con una altura aproximada de 22 kilómetros, es la montaña más alta del sistema solar

Cuando pensamos en grandes montañas, el Everest suele ser la primera que nos viene a la mente. Sin embargo, en el sistema solar existe una montaña que hace que el Everest parezca una pequeña colina. Se trata del Monte Olimpo (Olympus Mons), un gigantesco volcán situado en Marte que ostenta el récord de ser la montaña y el volcán más grande conocido.

Con una altura aproximada de 22 kilómetros sobre las llanuras marcianas y una base de unos 600 kilómetros de diámetro, el Monte Olimpo es una de las estructuras geológicas más impresionantes descubiertas por la exploración espacial. Su tamaño es tan extraordinario que ocupa una superficie similar a la distancia entre Madrid y Barcelona en línea recta.

El Monte Olimpo está situado en la región volcánica de Tharsis, cerca del ecuador de Marte. Esta inmensa meseta alberga algunos de los volcanes más grandes del Sistema Solar, como Arsia Mons, Pavonis Mons y Ascraeus Mons, aunque ninguno alcanza las dimensiones del Olimpo.

Desde la órbita, el volcán destaca por su forma casi circular y por los enormes acantilados que rodean gran parte de su base. Sin embargo, un astronauta situado sobre sus laderas apenas tendría la sensación de estar ascendiendo una montaña, ya que sus pendientes son muy suaves.

22 agosto 2026

El costo de la lucidez: entre la soledad intelectual y la soledad moral

“Estoy sólo en medio de estas voces velices y razonables. Todas estas criaturas pasan su tiempo explicando, comprendiendo felizmente que están de acuerdo entre ellas”. Jean-Paul Sartre (La náusea, 2011, p. 24)

Existe una forma silenciosa de extrañamiento que no nace del abandono ni del aislamiento físico, sino de una inadecuación tonal. Aparece a menudo en medio de la abundancia afectiva, en la mesa compartida con seres amados, inteligentes y bienintencionados, cuya generosidad humana resulta innegable. Sin embargo, en el instante preciso en que el espíritu intenta volcar aquello que ha madurado a lo largo de años de contemplación, lecturas o grietas existenciales, la palabra cae en una superficie blanda que absorbe el impacto sin devolver resonancia. Nadie rechaza la enunciación; sencillamente falta el tejido simbólico para sostenerla. Distinta de la marginación social y ajena a la carencia afectiva, la soledad intelectual se nos presenta como una grieta invisible que se abre cuando el nivel de conciencia y la elaboración subjetiva de un individuo desbordan el horizonte de interpretación de su entorno inmediato.

Frente a esta distancia insular, resulta casi inevitable tropezar con una trampa psicológica que suele ser devastadora: transformar la falta de sintonía en un defecto personal. Dado que las personas queridas poseen lucidez, bondad y el deseo sincero de acompañar, la mente concluye apresuradamente que el desacople responde a una incapacidad propia para amar o vincularse. Así, se germina una mezcla turbia de culpa, vergüenza y frustración. Por temor a sonar arrogante, o por el pánico soterrado a que esa brecha sea la prueba de una rareza patológica, el sujeto opta por amputar su propio discurso y forma de vida. Al respecto, Donald Winnicott (1993, p. 183) conceptualizó con precisión la respuesta defensiva ante esta exigencia de adaptación al señalar que “sólo el sí-mismo verdadero el True Self— puede ser creativo y sólo el sí-mismo verdadero puede sentirse real”, añadiendo que la construcción de un “falso sí-mismo” (False-Self) responde a la necesidad de proteger la intimidad frente a un medio que no puede alojarla. Apagar la voz singular para no incomodar al grupo constituye una maniobra de supervivencia afectiva, aunque esa diplomacia forzada termine funcionando como una lenta sofocación del deseo.

20 agosto 2026

Corteza del corazón, de Bere L.M.

Estudiante y proyecto de escritora

Bere L.M. es una luchadora y trabajadora incansable. Desde muy temprana edad decidió que quería escribir y está poniendo los medios adecuados para que eso pase.

He podido colaborar con ella en varios relatos y me consta el esfuerzo por superarse. Me siento orgulloso de verla crecer con entusiasmo y dedicación. Las personas que estamos a su alrededor la estamos apoyando porque su actitud nos anima a poner nuestro granito de arena en ampliar su estantería de escritos. Vuelvo a publicar uno de sus relatos en este blog con la misma alegría que lo hice la primera vez. Con ello, lleva todo mi apoyo incondicional y mi apuesta por estar viendo cómo el retoño se convierte en flor.

A Bere la conocí en noviembre de 2022. Yo estaba de gira por México presentando la versión juvenil de mi novela «Las tres reinas». Como en años anteriores, impartí una conferencia a los alumnos del Instituto Aberdeen de Ciudad de México. Acabada la conferencia, la Jefa de Estudios me la presentó, dado el especial interés que había mostrado en escribir y que no se le había escapado a sus profesores. De todos es sabida mi reticencia a adoptar discípulos. Pero el brillo en los ojos que le vi ese día y la forma en que me contaba sus sueños, me recordó a mí mismo cuando soñaba con hacer mis primeras películas. No supe (ni quise) decir que no y le prometí que trabajaríamos juntos en algún proyecto. En aquel momento tenía 14 añitos.

Dos años después, y a punto de cumplir los 17, sigue creciendo decididamente. Está poniendo medios para mejorar y encamina sus estudios para cumplir sus fines. Creo que el que escribir sea uno de ellos nos debe hacer felices a todos los que estamos contribuyendo a cumplir sus ilusiones. Y seguimos de la mano con el paso del tiempo. Disfrutándolo, como debe ser.
Luis Alberto Serrano

CORTEZA DEL CORAZÓN


En un hermoso jardín habitaba un gran roble viejo, que siempre estaba bañado en el Sol. Su condena era pasar todos los días que el tiempo creyera necesarios enfrente de los grandes portones que marcaban el territorio del pueblo.

El jardín era de un verde intenso gracias al pasto que se esparcía por todos lados; las flores eran de todos los colores, siempre bailaban y hablaban todo el día; los insectos vivían bajo los pies de los que creen que son dueños del mundo, pero su simpleza los obligaba a ser dóciles; y apartado de los demás, estaba el triste Roble, que intentaba crecer más alto todavía, solo para poder ver lo que el pueblo contenía en su interior.

18 agosto 2026

Juan Tamariz... Magia desde el corazón

Hoy ha muerto Juan Tamariz. Y no es ningún truco o broma a la que nos tenía acostumbrados él. Se ha ido el mago, pero se queda la sonrisa. Gracias por una vida entera de asombro, de humor limpio y de alegría contagiosa. Hoy el mundo está un poco más vacío… pero seguro que ya está en algún lugar con se peculiar gesto de tocar un violín al grito de "chaaaan, tachaaaan, tatatachaaaan"...

Juan Tamariz... Magia desde el corazón

Entre mi colección de barajas de cartas figura una dedicada a Juan Tamariz: Magia desde el corazón. 

En el estuche y dorsos de los naipes destacan como elementos de diseño el color morado —el preferido por Tamariz—, un sombrero de copa, la música, arañas con sus telarañas, palos de la baraja suspendidos en el aire, el clásico violín y su firma en tipografía manuscrita.  

Entre los naipes, destaca particularmente un as de picas personalizado con la silueta del propio Tamariz, así como una jota de corazones —su carta favorita— con su cara. 

En su honor, en un día tan señalado como hoy, saco de la estantería esta baraja de edición limitads como agradecimiento por enseñarme a ver la magia con ojos de niño.

Ramón Alfil 

Descripción ampliada de la baraja 

Juan Carlos Ruiz y su hija Ainhoa, amigos y colaboradores de este blog, regentan el Museo del Naipe en Oropesa del Mar (Castellón). Nadie mejor que ellos para dar una descripción ampliada de esta baraja para coleccionistas. Y lo hacen desde su pagina web naipecoleccion.com


REFERENCIAS

Fotos: Ramón Alfil. 

Colaboración: Museo del Naipe y naipecoleccion.

10 agosto 2026

España flota a pesar de la política, no gracias a ella

Hay días en que uno mira el país y tiene la sensación de que navega por pura inercia, como esos barcos que avanzan aunque el capitán esté más pendiente de las gaviotas que del timón. España, sus comunidades autónomas y sus municipios parecen sostenerse gracias a una fuerza silenciosa, una especie de gravedad moral que evita que todo se venga abajo. Y esa fuerza, aunque nadie la mencione en los mítines ni en las tertulias, tiene nombre: los tanques de lastre.

En los barcos, los tanques de lastre no son un adorno ni un capricho técnico, son el peso que mantiene la estabilidad, el contrapeso que impide que una mala maniobra acabe en tragedia. No se ven, pero sin ellos cualquier oleaje tumbaría la nave.

En la política ocurre lo mismo. Mientras arriba se suceden los discursos vacíos y encendidos, la corrupción, el nepotismo convertido en rutina, la falta de talento y la inacción, abajo trabajan quienes sostienen la estructura. Técnicos, funcionarios de carrera, profesionales que conocen el oficio y que, sin hacer ruido, corrigen lo que otros estropean, equilibran lo que otros desequilibran y mantienen en pie lo que otros ponen en riesgo. Son los tanques de lastre de la democracia, el peso que impide que la incompetencia política acabe en naufragio. Son la resistencia natural contra la ineptitud y la improvisación. Son el recordatorio de que gobernar no es un acto de inspiración, sino de responsabilidad.

La sociedad se hunde cuando se vacían esos tanques, cuando los puestos se reparten por afinidad y no por mérito, cuando se promociona al servil y se margina al competente. El barco pierde estabilidad no porque falten recursos, sino porque falta peso profesional; falta ese lastre que evita que el país se incline hacia el lado de la propaganda barata, del ruido y del “y tú más”.

España flota, sí; pero flota a pesar de la política, no gracias a ella. Flota porque aún quedan técnicos que sostienen hospitales, juzgados, ayuntamientos, carreteras, escuelas, servicios sociales... Flota porque hay quien mantiene el equilibrio mientras arriba se discute quién tiene la culpa del oleaje.

La meritocracia no es una palabra bonita para discursos institucionales, es el mecanismo que mantiene el barco derecho. Cuando se desprecia o se sustituye por la fidelidad partidista, el barco empieza a escorarse. Y si se sigue vaciando el lastre, llegará un día en que ya no habrá forma de enderezarlo.

Quizá la metáfora de los tanques de lastre sirva para recordar algo sencillo: un país no se sostiene por quienes hablan más alto, sino por quienes trabajan mejor. Y si la política no recupera el respeto por el mérito, el conocimiento y la responsabilidad, el barco acabará boca abajo; no por una tormenta, sino por la ligereza de quienes creen que gobernar es solo cuestión de voluntad.


Ramón Alfil

Estoy en el punto y coma de la vida, estoy en lo mejor de lo peor.
Como soy un error del sistema, no tengo redes sociales. 
Algunas de mis debilidades: escribir, leer, el maestro Larra, Beethoven, el mar, la cartomagia, este blog y muchas más...
Sus artículos en El Seis Doble |  Su estela en este ateneo




REFERENCIAS

Ilustración basada en el texto original y generada con asistencia de Copilot (IA).

31 julio 2026

Sombrillas anodinas

¿Y si este verano intentamos vivir?


El otro día andaba suelto por el paseo marítimo y me dio por fijarme en los habitantes de las sombrillas. Había gente de todo tipo y claro, uno empieza a pensar en cómo serán sus vidas, qué harán en su estado normal, si tendrán familia, si habrán hipotecado un riñón para estar ahí, asándose al sol o refugiados bajo la escasa sombra de esos parasoles nuevecitos a estrenar, no vaya a ser que pensemos que no les da para mucho. Porque, oye, en eso de las sombrillas también hay mucho postureo, las modas cambian y mucho. Si el año pasado se llevaban topos, este año rayas.. y así como todo. Parece mentira pero las sombrillas dicen mucho de los que las usan. Cuando llegas a la playa reduces todo tu mundo a lo que cabe bajo la sombra de ese paraguas gigante, hay quien es un verdadero experto, hay quien enseña todas sus posesiones en dos metros cuadrados en un alarde exhibicionista de poderío y otros, recatados, que plantan el mástil y no llegan ni a abrirlas, algún experto podría escribir un tratado al respecto, ahí lo dejo. Menos mal que de vez en cuando ves una sobrilla con solera que te recuerda donde estás, ayer me encontré una de una marca de helados que hace unos veinte años que desapareció. Me dieron ganas de bajar a la playa, aplaudir a su usuario y postrarme en dos. Ya te digo, toda una declaración de intenciones en mitad de un mar de sombrillas y toallas anodinas.

27 julio 2026

El doblón del capitán Ahab

Hay páginas que parecen escritas con olor a mar. Este fragmento de El doblón del capitán Ahab que leo hoy pertenece a esa estirpe antigua de palabras que convocan el mar no como escenario, sino como destino. En él late la memoria de los mares, la sombra de los grandes relatos y ese rito inevitable del viaje que convierte cada aventura en una forma de introspección. Arturo Pérez-Reverte evoca aquí la tradición de los navegantes y de los lectores que, desde la infancia, aprendieron que el horizonte es también una pregunta. Por eso lo dejo en "Fragmentos para la eternidad": porque en estas líneas el mar vuelve a ser lo que siempre fue en la literatura, un espejo donde uno se reconoce y, al mismo tiempo, se pierde.

Ramón Alfil

Fragmento de El doblón del capitán Ahab,
del libro "4 Relatos", de Arturo Pérez-Reverte

Se hace tarde, se acaban la ginebra y el tabaco, la luz del quinqué está extinguiéndose y los mosquitos me acribillan vivo. Pero no quiero irme a dormir, caballeros, sin hablarles de la materia principal de la que para mí están hechas las aventuras y los sueños: el mar. No en vano, fíjense, llevo estos cuatro galones dorados en la bocamanga. Más que el aire —nunca me interesó mucho ese medio, aparte Cinco semanas en globo, De la tierra a la luna y alguna historia así, porque mis héroes siempre tuvieron los pies en la tierra o en la movediza cubierta de un barco—, el mar fue siempre desafío y camino, y desde su infancia, asomados a los puertos y a las orillas, los hombres aprendieron a soñar con las cosas remotas que albergan, sin saberlo, en su propio corazón. Hablo de mi propio caso, si me toleran otra referencia personal al respecto. A fin de cuentas, no es casual que la que tal vez es la mejor novela de aventuras empiece con un joven llamado Edmundo Dantés a bordo de un navío llamado Faraón. O que una de las obras cumbres de la literatura universal narre minuciosamente la caza de una ballena. O que la más hermosa historia escrita para jóvenes sea un viaje por mar a la isla de los piratas. Y en todas esas novelas vinculadas al mar, caballeros, más aún que en ningunas otras, se cumple inexorable el gran ritual de la literatura, de la aventura y de la vida: el viaje peligroso mediante el que, quien se atreve a emprenderlo, progresa en el conocimiento de sí mismo y del mundo en el que vive.

REFERENCIAS 
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Imagen basada en el texto original y generada con asistencia de Copilot (IA).

13 julio 2026

Las costas de Cataluña, golfo de Alicante y Almería son espacios identificados para optimizar la conservación de tiburones

Personal investigador del Instituto de Ciencias del Mar (ICM) y del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN), ambos centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha identificado las zonas más importantes del Mediterráneo occidental español para la supervivencia de los tiburones, una de las especies más amenazadas del plantea. Mediante la combinación del marcaje satelital de ejemplares vivos con el análisis de muestras biológicas de distintas especies de tiburones —tintorera, marrajo y pez espada—, el equipo investigador analizó el litoral mediterráneo, desde Blanes hasta Cartagena, en estrecha colaboración con el sector pesquero. El trabajo, financiado por la Fundación Biodiversidad, revela la importancia de los cañones submarinos de la costa catalana, las aguas del Golfo de Alicante y la costa de Almería en la alimentación, reproducción y rutas migratorias de los grandes depredadores.

“Uno de los grandes valores del proyecto ha sido poder integrar diferentes aproximaciones científicas y actores del territorio para entender mejor cómo se desplazan estas especies en el Mediterráneo y qué zonas son especialmente relevantes para su conservación”, explica Joan Navarro, investigador del ICM-CSIC y responsable científico del proyecto.

Además de ser uno de los grupos de especies más amenazados del planeta según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), los tiburones, como depredadores apicales —en la cima de la cadena alimentaria—, son clave para el funcionamiento de sus ecosistemas. “Lamentablemente muchas poblaciones están en regresión y todavía desconocemos muchos aspectos de su ecología”, destaca Elena Fernández, investigadora del ICM-CSIC vinculada al proyecto. “Disponer de datos sobre sus movimientos y la conectividad entre distintas áreas es esencial para avanzar hacia medidas de gestión y conservación más eficaces”, añade.

06 julio 2026

El 12 de agosto de 2026 será un día histórico para mirar al cielo


El 12 de agosto de 2026 no será un día cualquiera en el calendario astronómico. Será una de esas fechas en las que el cielo decide recordarnos, con una claridad espectacular que vivimos sobre un planeta en movimiento dentro de un sistema dinámico y preciso. En apenas unas horas, la luz del día se transformará en noche en pleno atardecer debido a un eclipse total de Sol, poco después, cuando la oscuridad vuelva de forma natural, el firmamento nos regalará el máximo de una de las lluvias de meteoros más conocidas del año: las Perseidas. No es frecuente que dos fenómenos de esta magnitud coincidan en una misma jornada, y mucho menos que lo hagan con condiciones tan favorables para su observación desde España.

El eclipse nos hablará de geometría celeste, de sombras proyectadas a escala cósmica, de la danza precisa entre la Tierra, la Luna y el Sol. Las Perseidas, en cambio, nos recordarán que incluso los restos más pequeños de un cometa pueden convertirse en destellos fugaces que cruzan nuestro cielo a velocidades imposibles.

Un eclipse total de Sol que cruzará España de oeste a este

El gran protagonista de la jornada será el eclipse total de Sol. La totalidad solo podrá observarse desde una franja que recorre el noroeste y el este del país, incluyendo ciudades como A Coruña, Lugo, Oviedo, León, Bilbao, Santander, Burgos, Vitoria, Zaragoza, Castellón, Valencia, Palma, Teruel, Tarragona, Cuenca, Guadalajara, Segovia, Soria, Palencia, Valladolid, Lérida y Logroño.

28 junio 2026

A la sombra de una morera

El bochorno había empezado antes de que el sol asomara del todo. Era ese calor espeso que no avisa, que se instala en la piel como si quisiera quedarse a vivir en ella. En el entorno no se movía ni una hoja, salvo las de la morera, que siempre parecía tener su propio ritmo, ajena a los caprichos del tiempo.

La morera era vieja, de copa ancha, de esas que ya han visto demasiados veranos como para sorprenderse por uno más. Su sombra caía redonda, generosa, como un mantel extendido para quien quisiera refugiarse. Y allí, justo en el centro, estaba el hombre.

Había colocado su sillita baja con la precisión de quien conoce el lugar desde hace años. A su lado, el botijo sudaba despacio por fuera, como si también soportara el calor. El transistor, de los de toda la vida, con su antena algo torcida, dejaba escapar un bolero de Los Panchos. La música sonaba un poco apagada, como si viniera desde muy lejos, quizá desde algún verano antiguo que el hombre recordaba sin decirlo.

Marcaba el ritmo con el pie, apenas un gesto, como si el bolero le estuviera acompañando más que entreteniendo. No había prisa en él. Tampoco tristeza. Solo esa melancolía suave que tienen los días de mucho calor, cuando uno se sienta a la sombra y deja que el tiempo pase sin pedirle nada.

De vez en cuando levantaba la vista y miraba el cielo, no para buscar nubes —que no había—, sino como quien agradece un amanecer, aunque sea así, pegajoso y tórrido. La morera, cómplice, le regalaba su sombra. Y desde una de sus ramas, un gorrión lanzó unos trinos breves, como si quisiera sumarse al bolero.

El hombre sonrió apenas. Era una sonrisa pequeña, casi secreta, de esas que solo se ven cuando uno está en paz consigo mismo. Quizá recordaba otros veranos, otras sombras, otros boleros. O quizá no recordaba nada y simplemente estaba ahí, dejando que el día hiciera lo que quisiera.

La escena era sencilla, pero tenía esa belleza que solo aparece cuando nadie la busca: un hombre, una morera, un bolero, un gorrión. Un pedazo de vida detenido, como si el verano hubiera decidido, por un momento, no seguir avanzando, de esos que pasan desapercibidos para todos menos para quien sabe mirar.

Ramón Alfil
Estoy en el punto y coma de la vida, estoy en lo mejor de lo peor.
Como soy un error del sistema, no tengo redes sociales. 
Algunas de mis debilidades: escribir, leer, el maestro Larra, Beethoven, el mar, la cartomagia, este blog y muchas más...
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Ilustración basada en el texto original y generada con asistencia de Copilot (IA).