Desde el balcón de la habitación se
divisan, a lo lejos, las luces de un faro y las de varios barcos mercantes
anclados a la espera de su turno para entrar en el puerto.
En primer término, un paseo que en
octubre descansa del bullicio del reciente verano. Veo pasar a un abuelo que
lleva de la mano a su nieto, a una mujer paseando un caniche, a un corredor y
poco más...
A este escenario le faltaba un
personaje habitual: la luna, dejando caer su estela sobre el lienzo
del mar. Hoy ha decidido esconderse, tímida, detrás de una nube.
Quizá por eso la noche parece más íntima. El mar continúa respirando en la oscuridad, los mercantes mantienen encendidas sus pequeñas constelaciones flotantes y el paseo va quedándose vacío. Todo está en su sitio, pero la ausencia de la luna deja en el horizonte una extraña sensación de espera, como si el mar aguardara pacientemente a que alguien terminara de encender la noche.
Como soy un error del sistema, no tengo redes sociales.
Sus artículos en El Seis Doble | Su estela en este ateneo
REFERENCIAS
España, noche del 13 de octubre de
2026
Desde el Hotel Marina de Oropesa del
Mar (Castellón)
Ilustración basada en el texto original y
generada con asistencia de Copilot (IA). La imagen no reproduce fielmente el
entorno real, sino la atmósfera de contemplación que inspiró este relato.
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