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14 octubre 2026

Contemplación mediterránea

La noche cubre con su penumbra un mar tranquilo, tan tranquilo que parece un manto negro ligeramente arrugado. Ruge con sordina, pero es el único sonido que domina la noche, acompañado apenas por el canto de algunos grillos en un parque cercano.

Desde el balcón de la habitación se divisan, a lo lejos, las luces de un faro y las de varios barcos mercantes anclados a la espera de su turno para entrar en el puerto.

En primer término, un paseo que en octubre descansa del bullicio del reciente verano. Veo pasar a un abuelo que lleva de la mano a su nieto, a una mujer paseando un caniche, a un corredor y poco más...

A este escenario le faltaba un personaje habitual: la luna, dejando caer su estela sobre el lienzo del mar. Hoy ha decidido esconderse, tímida, detrás de una nube.

Quizá por eso la noche parece más íntima. El mar continúa respirando en la oscuridad, los mercantes mantienen encendidas sus pequeñas constelaciones flotantes y el paseo va quedándose vacío. Todo está en su sitio, pero la ausencia de la luna deja en el horizonte una extraña sensación de espera, como si el mar aguardara pacientemente a que alguien terminara de encender la noche.


Ramón Alfil

Estoy en el punto y coma de la vida, estoy en lo mejor de lo peor.
Como soy un error del sistema, no tengo redes sociales. 
Algunas de mis debilidades: escribir, leer, el maestro Larra, Beethoven, el mar, la cartomagia, este blog y muchas más...
Sus artículos en El Seis Doble |  Su estela en este ateneo


REFERENCIAS

España, noche del 13 de octubre de 2026

Desde el Hotel Marina de Oropesa del Mar (Castellón)

Ilustración basada en el texto original y generada con asistencia de Copilot (IA). La imagen no reproduce fielmente el entorno real, sino la atmósfera de contemplación que inspiró este relato.

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