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Lo primero, Mabel, estoy encantado con la invitación que me han hecho para asistir a la presentación de tu libro «Ava». ¿Qué va a encontrar el lector en este libro? |
Permanecer sin juzgar al de al lado, sin querer que cambie. Y quedarte, y quedarte porque el amor puede todo eso. Es una historia muy bonita y también es una historia muy dura. |
Mira, si yo en mi pequeño pueblo de Toledo hubiera tenido referentes de mujeres que fueran directoras de cine, hubiera sido directora de cine antes. Pero yo cuando tenía 14, 15, 16, 17 años no podía decir quiero ser directora de cine, porque no tenía referentes. Entonces yo he llegado como tarde a todo. |
Lo que pasa es que cuando llego, estudio mucho, me lo curro mucho y corro mucho. Pero es verdad que yo hubiera querido hacer esto toda la vida. Lo demás, todo lo que he hecho, soy yo también. |
Es decir, que todo el mundo dice: «¡Ay, tú ahora que eres tan comprometida!». Y antes el oropel, los brillos, los tal… y no. Yo soy esa mujer también. Yo soy todas esas mujeres. Eso soy lo que soy. |
He viajado por todo el mundo. Eso me ha permitido tener una cabeza muy abierta. Pensar que el mundo no tiene fronteras. Las fronteras son gastronómicas. En Castilla-La Mancha se come un queso manchego buenísimo y aquí unos quesos maravillosos de El Hierro, de no sé qué, etc. Las fronteras son gastronómicas. |
Visualizaste la vida de Ava en el cortometraje documental con el que ganaron el Goya en el 2024. Por cierto, a mí, como a mucha gente, se me hizo demasiado corto. Intuyo que a ti también. ¿Y por eso el libro es una versión extendida? |
Sí, porque mucha gente como tú, cuando terminaba el corto, me decía: «¿Y cómo huyó? ¿Y cómo la rescataron? ¿Y qué es ahora? ¿Y qué ha pasado con el proxeneta?». Y siempre había tantas preguntas. Mira, «Ava» lo compró el “Aula en corto” del Ministerio de Cultura. «Ava» ha dado la vuelta al mundo. Es un corto que está premiadísimo, que está en cientos de festivales del mundo entero. Y me llegaban esas preguntas de todas las partes del mundo. |
No es la primera vez que empleas el formato de película y libro. ¿Qué te hace sentir más cómoda? ¿Dirigir cine o escribir? |
Soy una vocera. Si tú dices, de profesión: vocera. Utilizo todo. Utilizo el arte, el cine, los artículos de opinión, las conferencias, los libros. Utilizo todo. |
Es verdad que con “El proxeneta” hice primero el libro, un libro que ha tenido mucho éxito. Es un long-seller. Luego hice el documental y ahora hemos rodado la serie que se titula “El Castillo”. La he rodado en coproducción con Caballo Films, que es la productora de Rodrigo Sorogoyen, y que podremos ver todos a partir de otoño en Movistar. |
Entonces, bueno, son historias que están ocurriendo, que son contemporáneas y que a través del arte podemos llegar a la ciudadanía y crear un pensamiento crítico. Esto ocurre. Ya no puedes decir que no lo sabías. |
Como activista social, también impartes conferencias a jóvenes alertándoles y abriéndoles los ojos para que no se vuelvan influenciables. Yo estoy convencido de que debería haber más campañas de sensibilización sufragadas por las instituciones. ¿Se te ocurren más vías para que, en cierta forma, la juventud no se vea tan vulnerable ante los ataques de mafias de trata de mujeres, que se han ido adaptando a los nuevos tiempos en las redes sociales? |
Pues mira, a los jóvenes hay que llegar a través de sus medios, que es el ámbito digital. Son nativos digitales. Y hay que llegar con sus herramientas y con sus voces. He hecho varias campañas en TikTok, con TikTokers. Es decir, con sus voces, las que ellos respetan, las que ellos ven. Y con su lenguaje audiovisual, utilizando la verticalidad, etc. Hay que llegar a sus ventanas. |
Ellos no vienen. Hay que llegar a ellos. |
Y para finalizar, ya que hablas en tus producciones de manera recurrente de los ambientes de la prostitución y las bajezas de parte de la sociedad sin moral, ¿aportarías alguna solución para esa juventud que se ve perdida e influenciada por las nuevas tecnologías? |
Yo creo que hay que darles mucha información. Mira, la juventud no tiene, para empezar, no tiene educación sexual. No la tienen. |
Es decir, la educación sexual debe empezar en los entornos familiares y luego en los entornos escolares, y no la tienen. Entonces, esa falta de información hace que, en muchos casos, su escuela ahora mismo esté siendo la pornografía. Una escuela agresiva, adictiva, aceptada, que se ritualiza en la calle, la manada, las manadas. No es otra cosa que el sexo grupal que están viendo en la pornografía. Yo creo que hay que darles mucha información. La información es poder, e insisto, con sus medios, su vocabulario, sus ventanas y a través del ámbito digital. |
Pues nada más. Gracias por el ratito. Y, sobre todo, vamos a invitar a la gente a leer tu libro y, sobre todo, que le regalen tu libro a los jóvenes, que creo que son los que tienen que leer. |
Muchas gracias. A ti. Muchas gracias. No robo las ideas de nadie… con las mías me da, aunque sea justito, |



