Traduce cualquier entrada a tu idioma

03 septiembre 2026

La higiene mental como resistencia a un fétido panorama político y social

Vivimos rodeados de mensajes, opiniones, imágenes y conversaciones que compiten por ocupar espacio en nuestra cabeza. Igual que cuidamos lo que comemos o lo que respiramos, también deberíamos cuidar aquello que dejamos entrar en nuestro pensamiento. La mente, aunque invisible, también se contamina.

No todo lo que se emite, se publica o se comenta aporta algo valioso. Hay contenidos que únicamente generan enfrentamiento, ansiedad o crispación y son solo desperdicios que se van depositando en nuestro cerebro.

Elegir con criterio lo que consumimos —información, entretenimiento, conversaciones— es una forma de proteger nuestra entereza.

Cuando nos acostumbramos al exceso de discursos inútiles de los políticuchos, a la cháchara del retrete de las redes sociales o a la venta de ideologías de unos medios de comunicación serviles terminamos respirando un panorama fétido.

En la vida cotidiana se puede elegir qué conversaciones atender, qué temas evitar y qué contenidos no merecen nuestro tiempo. No hay que seguir la corriente si se quiere un estilo de vida más limpio, más consciente y más respetuoso con nosotros mismos. Cuidar la mente no es aislarse del mundo, sino decidir con responsabilidad qué merece llenar nuestro interior. En esa decisión se juega buena parte de nuestro sosiego.

Ramón Alfil

Estoy en el punto y coma de la vida, estoy en lo mejor de lo peor.
Como soy un error del sistema, no tengo redes sociales. 
Algunas de mis debilidades: escribir, leer, el maestro Larra, Beethoven, el mar, la cartomagia, este blog y muchas más...
Sus artículos en El Seis Doble |  Su estela en este ateneo



REFERENCIAS

Fotografía | Buscando la esencia. Ramón Alfil.