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25 septiembre 2026

El árbol de brazos desnudos al caer la tarde

El atardecer es una frontera suave en la que se deshilacha el día. La luz se va apagando con tranquilidad, sin prisa alguna.

El silencio no llega de golpe; se posa. Se instala entre las ramas, en los surcos del campo, en la tierra que respira despacio.

El campo extiende su calma como una manta antigua, hecha de horas y de estaciones, de lo que crece y de lo que espera.

Y el árbol, con sus brazos desnudos, parece guardar la escena, como un vigía desde su torre de observación.

Juntos forman un instante que no pide nada. Solo estar y observar la escena con calma. 

Ramón Alfil

Estoy en el punto y coma de la vida, estoy en lo mejor de lo peor.
Como soy un error del sistema, no tengo redes sociales. 
Algunas de mis debilidades: escribir, leer, el maestro Larra, Beethoven, el mar, la cartomagia, este blog y muchas más...
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REFERENCIAS 

Fotografía: Ramón Alfil. 

Camino de la ermita. La Iglesuela del Cid (Teruel).