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23 septiembre 2026

Emma Hamilton y el vicealmirante Nelson, dos vidas que se encontraron a destiempo

Revisando mi colección de barajas de cartas me detengo hoy en una dedicada a Horatio Nelson (1758–1805), vicealmirante de la Marina Real británica. Entre sus naipes hay uno que me llama la atención: la reina de tréboles, donde aparece la reproducción de un retrato de Emma Hamilton (1765–1815), amante de Nelson y figura fascinante de la sociedad europea de finales del siglo XVIII.

El retrato procede de una de las muchas pinturas que George Romney realizó de Emma, en este caso alrededor de 1785, cuando ella comenzaba a convertirse en un icono artístico y social. Que su imagen aparezca en esta baraja no es un detalle menor, pues Emma fue una presencia decisiva en la vida personal y  en el universo naval de Nelson.

El retrato original de Emma Hamilton pintado por George Romney es en color. La carta de la baraja aparece en blanco y negro porque Piatnik —el fabricante— , en esta edición, convierte todas las ilustraciones en grabados bastante monocromos para darles un aspecto histórico y uniforme dentro del diseño del mazo.

Emma Hamilton y Horatio Nelson, 
una relación que naufragó sin desaparecer

Cuando Emma Hamilton y Horatio Nelson se encontraron en Nápoles fluyó algo en ellos, quizá por cansancio o necesidad. Él venía de la guerra y del mar; ella, de una vida hecha de ascensos improbables y miradas públicas. Lo que empezó como cortesía se convirtió en refugio para ambos.

Su relación desafió la etiqueta y sobrevivió a campañas, viajes y silencios. En medio de ese torbellino nació Horatia, la hija que ambos quisieron proteger del juicio ajeno. Nelson la reconoció en cartas privadas; Emma la sostuvo en los años en que él ya no podía volver.

La historia oficial los separa en categorías distintas —héroe naval, musa social—, pero la íntima los une en algo más sencillo como fueron dos vidas que se encontraron a destiempo y aun así dejaron una huella que ninguna batalla pudo borrar.

La baraja Piatnik "Nelson - His Navy, Life & Times

Es una de esas ediciones históricas que mezclan naipes e historia naval. Consta de 52 cartas más dos jockers editada por el fabricante Piatnik (Viena), en colaboración con el National Maritime Museum de Greenwich. Cada carta incluye ilustraciones históricas y personales relacionadas con Nelson, con estilo grabado o aguafuerte, contrastes fuertes y líneas marcadas que unifican el estilo visual de toda la baraja. mazo. Evoca la estética de los grabados navales del siglo XVIII e integrar retratos y escenas en un mismo lenguaje gráfico.

Ramón Alfil

Estoy en el punto y coma de la vida, estoy en lo mejor de lo peor.
Como soy un error del sistema, no tengo redes sociales. 
Algunas de mis debilidades: escribir, leer, el maestro Larra, Beethoven, el mar, la cartomagia, este blog y muchas más...
Sus artículos en El Seis Doble |  Su estela en este ateneo

REFERENCIAS 

Fotografía de Emma Hamilton: Ramón Alfil

Fotografía de la portada de la caja: Museo del Naipe de Oropesa

Datos técnicos y curiosidades de la baraja según nuestro colaborador Museo del Naipe de Oropesa del Mar (Castellón)

Saber más de Emma Hamilton

Saber más del vicealmirante Nelson

#literaturaymar

26 agosto 2026

Juan Carlos Ruiz: "Tamariz fue el mago que convirtió los naipes en pura emoción"

El Museo del Naipe de Oropesa del Mar (Castellón) es hoy una de las instituciones más singulares dedicadas a la historia de los naipes. Su colección reúne miles de barajas de cartas procedentes de distintos países, épocas y estilos, y permite recorrer cómo el naipe ha sido, a la vez, objeto de arte, herramienta de juego y soporte de cultura popular. En este contexto, el museo se ha convertido en un punto de referencia para investigadores, coleccionistas y aficionados que buscan comprender la evolución del diseño, la simbología y la fabricación de las barajas.

La reciente muerte de Juan Tamariz (1942-2026), figura decisiva en la magia española, invita a mirar el mundo del naipe desde una perspectiva más amplia: no solo como instrumento técni.co del ilusionismo, sino como pieza histórica con un lenguaje propio. Por ese motivo entrevisto a Juan Carlos Ruiz, gerente del museo y profundo conocedor del naipe como objeto cultural. Su experiencia permite situar la obra de Tamariz dentro de una tradición que va mucho más allá del escenario: la tradición del naipe como vehículo de creatividad, ingenio y memoria.

¿Qué lugar ocupa la magia dentro de la historia del naipe?
La magia ha sido la conductora para que un número muy elevado de personas se adentre en el conocimiento de la historia del naipe.

¿Qué es lo primero que te viene a la memoria cuando piensas en Juan Tamariz?
Juan Tamariz cambió el patrón que teníamos de los magos, la mayoría de ellos iban vestidos con smoking y pajarita y la forma de actuar en público era muy educada y con rostro serio. Reformó todas las directrices de la época, vestido con vaqueros, con melena larga, con sombrero y chaleco y cada vez que realizaba un truco, gritaba y ficticiamente tocaba un violín con sus brazos; es decir, era aparentemente un desenfadado, pero era un gran artista haciendo magia.

18 agosto 2026

Juan Tamariz... Magia desde el corazón

Hoy ha muerto Juan Tamariz. Y no es ningún truco o broma a la que nos tenía acostumbrados él. Se ha ido el mago, pero se queda la sonrisa. Gracias por una vida entera de asombro, de humor limpio y de alegría contagiosa. Hoy el mundo está un poco más vacío… pero seguro que ya está en algún lugar con se peculiar gesto de tocar un violín al grito de "chaaaan, tachaaaan, tatatachaaaan"...

Juan Tamariz... Magia desde el corazón

Entre mi colección de barajas de cartas figura una dedicada a Juan Tamariz: Magia desde el corazón. 

En el estuche y dorsos de los naipes destacan como elementos de diseño el color morado —el preferido por Tamariz—, un sombrero de copa, la música, arañas con sus telarañas, palos de la baraja suspendidos en el aire, el clásico violín y su firma en tipografía manuscrita.  

Entre los naipes, destaca particularmente un as de picas personalizado con la silueta del propio Tamariz, así como una jota de corazones —su carta favorita— con su cara. 

En su honor, en un día tan señalado como hoy, saco de la estantería esta baraja de edición limitads como agradecimiento por enseñarme a ver la magia con ojos de niño.

Ramón Alfil 

Descripción ampliada de la baraja 

Juan Carlos Ruiz y su hija Ainhoa, amigos y colaboradores de este blog, regentan el Museo del Naipe en Oropesa del Mar (Castellón). Nadie mejor que ellos para dar una descripción ampliada de esta baraja para coleccionistas. Y lo hacen desde su pagina web naipecoleccion.com. 


REFERENCIAS

Fotos: Ramón Alfil. 

Colaboración: Museo del Naipe y naipecoleccion.

18 marzo 2024

Juan Carlos Ruiz, locura por los naipes


El casco antiguo de Oropesa del Mar (Castellón) es como una máquina del tiempo que te sitúa en la antigüedad. Calles estrechas, empinadas y empedradas combinan con casas de piedra, forja y otros elementos que esparcen rincones llenos de solera y hechizo.
De pronto, me llamó la atención una casa esquinera en la que figuraba un rótulo cerámico que indicaba que me encontraba junto a un Museo del Naipe. Era lo que menos esperaba encontrar en un pueblo marinero.
Entré y quedé boquiabierto ante el espectáculo de aquel lugar lleno de seducción. Recorrió mi cuerpo un escalofrío porque explotó en mi aquella pasión que de joven tuve por los naipes y la cartomagia. Fue un flechazo y supe de inmediato que renacía en mi la adicción por las barajas de cartas.
Me saludó Juan Carlos Ruiz, el propietario de aquella macrogalería, un "loco" por los naipes, porque alguien que tiene una colección de más de 16.000 barajas creo que excede en demasía a lo presumible y, cariñosamente, se le puede catalogar de obsesivo por esta afición.
Juan Carlos fue mi conexión fugaz del día; mis lectores ya conocen que considero una conexión fugaz a aquella persona o ser vivo con la que comparto tan solo unos minutos o unas horas de mi existencia y que quizá no vuelva a ver.
La historia de Juan Carlos Ruiz es muy interesante, al final del artículo dejo una cadena de lecturas en las que se puede leer sobre su trayectoria profesional y de dónde le viene su entusiasmo por los naipes.
Es un hombre que habla despacio y con voz baja, emana paz y contagia con rapidez su atracción incontrolable por las cartas. 
El Museo del Naipe lleva 22 años abierto en Oropesa, es su vida, "abrimos al público un coqueto espacio donde enseñar al profano las maravillosas barajas que, a través de los años, han fabricado los artesanos naiperos de todo el mundo".
Juan Carlos coge cada baraja como si de una piedra preciosa o una joya se tratará, con delicadeza. Suavemente saca las cartas de su cajita de cartón y las enseña de manera metódica, sin prisa, con delicadeza y trascendencia, mientras cuenta la temática de la que trata con conocimiento de causa. 
He de reconocer que me cautivó. Y, como siempre digo en cada conexión fugaz, ¿volveré a ver a este "loco" de los naipes. No lo sé.
Ramón Alfil

Cadena de lecturas y espacios
Foto: Juan Carlos Ruiz

Conexiones fugaces
Mis lectores ya conocen que considero una conexión fugaz a aquella persona o ser vivo con la que comparto tan solo unos minutos o unas horas de mi existencia y que quizá no vuelva a ver, o sí…
Con ellos se produce una química instantánea y una misma longitud de onda que conducen a una sensación de familiaridad.
Suelen producirse si estamos emocionalmente disponibles en busca de algo nuevo, son parte de la cotidianidad humana que algunos dejan pasar de largo y otros recuerdan o, como es mi caso, escriben para que perduren.