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10 junio 2026

El límite de la sutura

La luz del amanecer entraba en la habitación con un tono grisáceo y pálido. Era una claridad sucia, filtrada por unas cortinas de terciopelo que habían visto pasar demasiadas transacciones sin nombre. Malena se encontraba sentada en el borde de la cama, de espaldas al hombre, sintiendo cómo el frío del aire acondicionado le erizaba el vello de la nuca. El silencio era un zumbido eléctrico, una presión en los oídos que la obligaba a concentrarse en el sonido de su propia respiración.

A sus pies, sus botas de cuero negro brillaban con un fulgor arrogante. Se las puso con una lentitud ceremonial. Con cada tirón de la cremallera sentía que se alejaba un poco más de lo que había pasado.

—¿Cuándo vuelvo a verte? —La voz del hombre, un tal Mauricio, cuyo apellido ella había olvidado en cuanto lo leyó en la reserva, sonó espesa, cargada de una gratitud que Malena encontraba repulsiva.

Ella no respondió de inmediato. Se puso de pie y buscó su sujetador entre las sábanas revueltas. El gesto de buscar su ropa entre los restos del naufragio sexual la hacía sentir como una arqueóloga de su propia desgracia.

—No lo sé. Tengo mucho lío esta semana —dijo finalmente. Su voz era un bisturí: aséptica, precisa, diseñada para no dejar margen a la réplica.

Mauricio se incorporó, dejando al descubierto un torso que empezaba a ceder a la gravedad. Era un hombre poderoso en su despacho, un tipo que firmaba contratos millonarios, pero allí, bajo la luz cruda de las siete de la mañana, no era más que un amasijo de inseguridades envuelto en sábanas de quinientos hilos. Se rascó la perilla grisácea y buscó su billetera en la mesilla de noche.

09 junio 2026

En un libro abierto empieza la revolución

La cultura no avanza a golpes de ruido, sino a pequeños destellos de atención.

Un libro abierto, una melodía suave, una frase que nos obliga a detenernos: ahí empieza siempre la verdadera revolución.

No en la prisa, sino en la pausa.

No en el grito, sino en la mirada que se afina.

Ismael A.

REFERENCIAS

Fotografía: Dariusz Sankowski. Libre de derechos. 

08 junio 2026

Analizando “Magnifica humanitas”, la primera encíclica de León XIV

«No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir, extirpando el mal en los campos que conocemos» (Tolkien, 1954/1993, p. 55).

No es ninguna novedad indicar que habitamos una época deslumbrada por el fulgor del silicio y atravesada por un tiempo donde la conciencia humana parece dispuesta a abdicar de su trono para entregarlo a la fría precisión de las máquinas. ¿No siente usted, querido lector, el sutil deslizamiento de nuestra propia autonomía en cada pantalla que acaricia con resignación? Frente a esta claudicación silenciosa irrumpe la publicación de la encíclica “Magnifica humanitas” del Papa León XIV, un texto que supera las expectativas de un simple documento pastoral, proponiéndonos un auténtico giro ontológico.

El pontífice nos arrincona contra un dilema que debería desgarrar nuestra complacencia posmoderna al obligarnos a elegir entre dos destinos históricos excluyentes. Como advierte solemnemente el inicio de su carta, “la magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos” (León XIV, 2026, párr. 1). El presente que transitamos juntos está enfermo de certezas artificiales e intoxicado por flujos de datos inabarcables, por lo que en este letargo la tarea de la filosofía debe ser un martillo que quiebre el espejo de nuestra propia vanidad (y pereza) tecnológica.

Ahora bien, sondear las profundidades de este replanteamiento ético exige apartar la mirada de la ingenua fascinación que nos provoca la IA y retornar a la raíz material de nuestra condición. La filosofía contemporánea nos viene avisando sobre los peligros de esta deslocalización existencial, sobre todo a partir de Byung-Chul Han, quien en su obra “No cosas: quiebres del mundo de hoy” nos dice que “la digitalización desmaterializa y descorporeiza el mundo” (Han, 2021, p. 13), arrancándonos de la gravedad de la tierra para arrojarnos a un océano de información donde el dolor ajeno se vuelve prácticamente imperceptible.

07 junio 2026

La botella de Pepsi en manos de Marcos de Quinto, presidente de Coca‑Cola: una lección magistral de marketing inverso

En abril de 2010, durante el evento Hoy es Marketing organizado por ESIC Business & Marketing School, Marcos de Quinto —entonces presidente de Coca‑Cola Iberia— protagonizó uno de los gestos más comentados del marketing español contemporáneo: subió al escenario sosteniendo una botella de Pepsi. No era un error. No era una provocación gratuita. Era una clase magistral de estrategia en un  auditorio lleno de profesionales del marketing.

En una conferencia de 42 minutos, Marcos de Quinto dejó boquiabiertos y desconcertados a todos los asistentes cuando en el minuto 16 sacó de debajo del podio una botella de Pepsi Cola y la mantuvo en la mano mientras desarrollaba la ponencia con total naturalidad. Un minuto después quitó el tapón; pasados unos instantes, se la acercó a los labios simulando que iba a beber, pero no la probó. Repitió la acción de beber un minuto antes del final, pero no probó sorbo. 

Ese gesto valiente funcionó como ejemplo de marketing inverso: hablar del competidor para reforzar tu propia marca. Así mismo, condensaba una idea poderosa: “La competencia no es el enemigo: es el motor que mantiene viva la categoría”. Demostró mucha seguridad, solo una marca fuerte puede permitirse el lujo de mostrar a su rival. 

Que el presidente de Coca‑Cola sostuviera una Pepsi rompió el guion; al sacarla dejó a la audiencia en un silencio total; de haber una mosca en el ambiente se hubiera oído el zumbido agudo que emite al volar.

Marcos de Quinto no habló de Coca‑Cola, habló de cómo se construye una marca líder. Y lo hizo usando a Pepsi como herramienta pedagógica. Genio y figura...



Ramón Alfil
Estoy en el punto y coma de la vida, estoy en lo mejor de lo peor.
Como soy un error del sistema, no tengo redes sociales. 
Algunas de mis debilidades: escribir, leer, el maestro Larra, Beethoven, el mar, la cartomagia, este blog y muchas más...
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01 junio 2026

El retrato de su señor

La joven criada se inclinaba cada día sobre el retrato de su señor como si temiera que el aire pudiera borrar aquel rostro que contemplaba.

Las cortinas del cuarto filtraban la luz con un tono dorado y antiguo. En esa penumbra pensaba que nadie la podía ver y su secreto estaría guardado. 

Pasaba el plumero con sumo cuidado. Sus manos, acostumbradas al trabajo rudo y no a la ternura, rozaban con mucha delicadeza el marco, como si temiera profanar algo sagrado.

Cada día repetía el mismo ritual: acercarse, contemplar, anhelar… y marcharse antes de que alguien pufiera sorprenderla y descubrir lo que ni ella misma se atrevía a admitir: un amor silencioso, condenado a lo imposible y que solo encontraba refugio en la quietud del retrato de su señor.

Relato corto basado en una obra del pintor italiano Tito Conti (1842-1924)


Ramón Alfil
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21 mayo 2026

No, no todas las opiniones son respetables

Nuestra cultura ha entronizado un principio que me parece letal: “Todas las opiniones son respetables”. Es una solemne estupidez. Las personas son respetables, pero las opiniones deben ganarse el respeto a través de las pruebas, de las razones, de la veracidad o de su utilidad» (Marina, 2004, p. 112).

Lamentablemente, nos hemos habituado a caminar sobre un suelo de vidrio, temerosos de que el sonido de una contradicción quiebre la frágil paz de la convivencia posmoderna. Existe un virus silencioso, una suerte de patología de la inteligencia, que se ha infiltrado en nuestras aulas, en nuestras tertulias y en el núcleo mismo de nuestra vida política. Se trata de la creencia de que todas las opiniones, por el solo hecho de ser enunciadas, gozan de una aureola de respetabilidad sagrada. Esta idea, bajo un disfraz de tolerancia parece proteger la democracia, pero, en realidad, es su mayor enemigo. Cuando afirmamos que todas las opiniones valen lo mismo, estamos decretando, en la práctica, que todas valen nada.

¿Desde cuándo el derecho a tener una creencia otorga a dicha creencia una inmunidad diplomática frente a la verdad? Es fundamental que nos detengamos a diseccionar esta confusión terminológica que hoy parece la norma. La libertad de expresión y la libertad de culto son derechos inalienables que protegen a los individuos, es decir, al sujeto de derecho, pero jamás al contenido semántico de lo que ese sujeto expresa. Un ciudadano tiene el derecho legal de afirmar que la Tierra es plana o que el odio al diferente es una virtud, y el Estado no debería encarcelarlo por ello. Sin embargo, ese mismo derecho no obliga a la sociedad ni a la academia a otorgar a tales despropósitos un lugar en la mesa de la racionalidad. Al confundir el respeto a la persona con el respeto a su opinión, estamos desarmando nuestra capacidad de juicio y entregando las llaves del bien común a la arbitrariedad más absoluta.

12 mayo 2026

Un cielo empedrado

Un alto en el paseo para disfrutar el momento
El horizonte se ha fragmentado en incontables escamas de algodón, en un cielo empedrado que parece el telón del cielo. Bajo esa cúpula de altocúmulos, la tierra se asoma con vértigo al azul profundo, donde las olas rompen con insistencia contra el acantilado. Entre las rocas, la vida se aferra con una pincelada silvestre; ramas secas que apuntan al infinito como dedos de madera, escoltadas por hojas y flores rojizas 
El tiempo se detiene entre la quietud del mar Mediterráneo y el desorden perfecto del cielo. 

Ramón Alfil
Estoy en el punto y coma de la vida, estoy en lo mejor de lo peor.
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REFERENCIAS
Fotografía: Ramón Alfil (colección nubes).
Oropesa del Mar (Castellón), entre la bahía de La Concha y el faro.
rinconesmarinos_adl   fotosymar_adl   literaturaymar_adl

10 mayo 2026

Mabel Lozano profundiza en su cruzada contra la esclavitud que provoca la prostitución en su novela "Ava"

La directora manchega Mabel Lozano profundiza en su cruzada contra la esclavitud que provoca la prostitución en su novela «Ava», una ampliación de su cortometraje homónimo con el que ganó el Goya al mejor Corto Documental 2024.

Pues, gracias a mi querida amiga Begoña Vera, tuve oportunidad de conocer y de profundizar en la obra de Mabel Lozano. Un regalo que algún día le pagaré en cañas. Viendo lo involucrada que está, en cuerpo y alma, con la causa de la explotación sexual, me vi en la necesidad de ayudar en la medida en la que mis posibilidades me permiten. Y de allí a aquí, unos buenos ratos compartidos la otra tarde para hacer esta entrevista. Como buena manchega (igual que mi mamá), congeniamos desde el principio con ese don de gentes que tienen en los genes los lugareños de esas tierras quijotescas.

Mabel vino a las Islas Canarias a promocionar su novela «Ava» en el Castillo de Mata de la capital grancanaria, ganadora del premio Letras del Mediterráneo 2025 que organiza la Diputación de Castellón en el apartado de Novela Negra. Está publicada por la editorial Alrevés y es como una especie de ampliación del cortometraje de mismo título con el que se alzó con la estatuilla del Goya al Mejor Cortometraje Documental. Es una película de 18 minutos en la que aborda el sinsentido de la trata y explotación sexual a mujeres con discapacidad intelectual. Tienen que verlo.

Lo primero, Mabel, estoy encantado con la invitación que me han hecho para asistir a la presentación de tu libro «Ava». ¿Qué va a encontrar el lector en este libro?

Pues va a encontrar una historia de amor preciosa entre mujeres, sororidad, lazos preciosos.

Permanecer sin juzgar al de al lado, sin querer que cambie. Y quedarte, y quedarte porque el amor puede todo eso. Es una historia muy bonita y también es una historia muy dura.

Habla de las nuevas formas de captación, del nuevo proxenetismo 2.0 y de estas plataformas que banalizan tanto a los chavales y son entradas solapadas a la prostitución de toda la vida.

06 mayo 2026

El As de Picas: fiscalidad, estandarte del mazo y carta de la muerte

El As de Picas no es una carta más, representa la identidad, la garantía y el emblema de cualquier baraja inglesa; todo un estandarte que conlleva un peso histórico peculiar y un significado que encierra un misterio que la distingue de cualquier naipe.

La carta fiscal


En el siglo XVIII y XIX, los naipes eran un artículo de lujo y una fuente de ingresos muy jugosa para los gobiernos. En el Reino Unido (1711), se impuso una ley que obligaba a pagar un impuesto por cada baraja fabricada.

Para certificar que el fabricante había pagado, el gobierno imprimía ellos mismos el As de Picas con un diseño oficial y muy complejo que incluía el escudo real y el importe del impuesto.

Los fabricantes compraban estos ases al gobierno y los incluían en sus mazos. Sin ese as oficial, la baraja era ilegal.

05 mayo 2026

Alba en el alcachofar

Llevo unos 12 años haciendo fotos… Mira que he hecho salidas de sol, pero ¿en un campo de alcachofas? ¡La primera!

Alba en el alcachofar / Foto: David Talens
Clic en la foto para ampliar y ver con más detalle

David Talens
Doctor en Biotecnología, investigador y aficionado a la fotografía.
Flickr de David Talens 
Instagram

04 mayo 2026

El triángulo de la primavera


El Triángulo de la Primavera es una de esas figuras celestes que, sin ser una constelación oficial ni un asterismo tan mediático como el Triángulo de Verano, encierra una profunda idea de que el cielo nocturno puede organizarse en geometrías invisibles que solo existen en la mente humana, pero que nos ayudan a comprender el orden aparente del cosmos.

Este triángulo no está dibujado en el firmamento como una estructura rígida, sino que se forma al unir tres de las estrellas más brillantes del cielo primaveral del hemisferio norte: Arcturus, en la constelación del Boyero; Spica, en Virgo; y Regulus, en Leo.

Desde tiempos antiguos, el ser humano ha dividido el cielo en patrones que no existen físicamente, pero que emergen de la perspectiva terrestre. Las constelaciones son una convención cultural; los asterismos, una interpretación funcional.

El Triángulo de la Primavera pertenece a esta segunda categoría. No es una figura reconocida oficialmente por la Unión Astronómica Internacional, pero su utilidad es evidente: permite orientarse en el cielo nocturno durante los meses de marzo, abril y mayo en el hemisferio norte.

28 abril 2026

Dos revólveres enfrentados

A cada uno de los dos le dieron un revólver. Los pusieron de frente, separados a una distancia considerable. El que lograra matar a su oponente cobraría un buen fajo de billetes. El primero que disparase tenía dos opciones: abatir a su contrincante y ganar el dinero pactado o fallar y hacer que el opuesto adelantara cinco pasos y esperar su disparo. Así sucesivamente hasta que uno de los dos muriera.
Ninguno se atrevía a ser el primero. Hubo mucha tensión. Todos estaban atentos hasta que uno, con dolor en el alma, tiró a dar. La pistola falló y no hubo descarga. El otro, sonriendo, avanzó los pasos convenidos y, apuntando, disparó sin temores. La pistola tampoco funcionó. Extrañados, miraron hacia los organizadores. Ninguno entendía por qué, algunos de ellos, estaban brincando de alegría.
Les habían dado unas pistolas sin balas. Aquella era una simple tarde de apuestas en la que ganaría el que acertara cuál de los dos apretaría el gatillo primero.
Y así son las guerras de la humanidad. Los que más beneficios han sacado, nunca han sido los que han tenido que empuñar las armas.

10 abril 2026

Anatomía de una bala


El martillo de la Colt 45 cayó con la irrevocabilidad de una guillotina. Fue un beso de acero contra el fulminante, una chispa de amor violento que despertó al dios dormido en la recámara. Dentro del cilindro de latón, la pólvora dejó de ser un sedimento inerte para transformarse en una expansión de gas incandescente, una violencia pura latiendo en milímetros de metal. El proyectil, un trozo de plomo encamisado en cobre, sintió el empujón brutal de una atmósfera de infierno que lo expulsaba de su nido de pólvora.

La bala comenzó su danza espiral. Las estrías del cañón, surcos de un destino tallado en frío, obligaron al plomo a girar sobre sí mismo. Aquella rotación no era un simple movimiento físico; era una obsesión giroscópica, una búsqueda de estabilidad en el caos del vuelo. El arma escupió un fogonazo de azufre y sombra que iluminó la habitación con la brevedad de un relámpago en un cementerio. El estruendo, una muralla de sonido sólido, quedó congelado en el tiempo para los oídos del tirador, convirtiéndose en una vibración que recorría los huesos de su brazo hasta anclarse en la base del cráneo.

El hombre tras la mira no era ya un hombre, sino una prolongación de la empuñadura de madera de nogal. Su dedo índice, una palanca de carne y rencor, mantenía la presión residual después del disparo. En su retina, la imagen del objetivo se había quemado con la intensidad de un negativo fotográfico expuesto al sol. El tirador habitaba ese instante de suspensión donde la culpa todavía no existe porque el impacto aún no ha ocurrido.

05 abril 2026

Descifrando el Barroco (I)


Para entender un periodo cultural artístico o literario no podemos dejar de estudiar y comprender el contexto en el que se desarrolla. Coordenadas políticas, sociales, económicas, religiosas, que influirán en gran manera en los creadores. El Barroco se desarrolló temporalmente en el siglo XVII, extendiéndose a los siglos anterior y posterior según estudios y material analizado. Esa época fue de crisis en España. Los reinados de Felipe III, Felipe IV y Carlos II estuvieron marcados por la decadencia del Imperio construido por sus antecesores. Ese sentimiento de crisis se va a trasladar a la literatura, marcando sus temas y estilos.

La fugacidad del tiempo, la muerte, la inestabilidad, serán patrón común de historias y poemas; sin embargo, los autores buscaron innovar géneros y estilos, con múltiples registros que intentaban provocar admiración en sus lectores.

Se tiene por sabido que fue el Barroco periodo de producciones complejas y difíciles de comprender, llegando casi al hermetismo. Eran fruto de una concepción elevada e ingeniosa del relato escrito. La dificultad en desentrañar algunos de los alegatos poéticos de Góngora o Quevedo tienen su base en una de las grandes preocupaciones de los artistas barrocos: mostrar su ingenio, su inteligencia, a la vez que sus emociones. Esta dificultad será un rasgo que defina la labor del poeta barroco.

Dos líneas de producción se advierten en la literatura de este siglo: el conceptismo y el culteranismo, y los autores se adscribirán a uno u otro, llegando a batallas dialectales y enfrentamientos indirectos en sus poemas y narrativas. Góngora será el culterano por excelencia, y Quevedo, su némesis, el conceptista burlón. Los culteranos complican el lenguaje y las metáforas, con técnicas basadas en hipérboles y neologismos, en palabras cultas de tradición latinizante, alcanzando como hemos dicho el hermetismo y complicando la interpretación del poema. Sus contrincantes son más directos, más burlones y satíricos.

Es esta una breve pincelada sobre un periodo de creación literaria intenso y espectacular. Por algo fue llamado Siglo de Oro. Poco a poco iré desentrañando algunas de las características y claves más importantes y que facilitarán su comprensión ayudando a entender el Barroco en su vertiente literaria.


José Luis Monroy Antón

Médico. Escritor. Historiador. Ha publicado varias novelas de diferente género: Los ríos nunca miran atrás (novela negra); Ciudad Ciudad Fahrenheit (distopía); La crónica de Martín Lucena (histórica-fantástica) y Pastillas de Colores (poemario). Colaborador en revistas y diarios digitales (El Debate, Weird Review, Ucrónica), escribiendo relatos breves, ensayos y artículos de opinión. Coordina el club de lectura de la Biblioteca Municipal de Alzira.
Otros libros: Retales después de la tormentaTriángulo escaleno y La compañía Batablanca. 


REFERENCIAS
Ilustración generada con inteligencia artificial.

03 abril 2026

Noelia y la fragilidad ética de la eutanasia

No se trata de un derecho a la muerte, sino de un derecho 
a la propia vida, de la cual la muerte es el acto final
Ronald Dworkin, El dominio de la vida 

La muerte de Noelia Castillo va más allá de la simple aplicación de un protocolo administrativo o el desenlace de una batalla judicial de 601 días. Se trata de un caso que nos muestra un espejo incómodo donde las democracias decadentes posmodernas ven reflejadas sus propias fisuras éticas. Al examinar el periplo de la protagonista de esta historia, nos enfrentamos a la reunión conflictiva entre la autonomía individual, el sufrimiento crónico y la responsabilidad del Estado como garante de una vida digna. Lejos de arribar a consignas simplistas, este episodio nos obliga a transitar por la delgada línea que separa el respeto por la voluntad individual de la negligencia social disfrazada de libertad.

Desde la perspectiva filosófica moral, la autonomía no puede entenderse como un concepto atómico o aislado. En su “Fundamentación para una metafísica de las costumbres”, Kant sostiene que la autonomía de la voluntad es “el único principio de todas las leyes morales y de los deberes que les corresponden” (2012, p. 114). Sin embargo, en el caso de Noelia, esta autonomía se vio asediada por un contexto de violencia previa y una lesión medular irreversible que transformó su existencia en lo que ella misma describió como un calvario insoportable.

Aquí, surge la primera gran tensión: ¿es la decisión de morir un acto de libertad pura o el síntoma de una red de cuidados que llegó demasiado tarde? No se trata de caer en la falacia de reducir toda petición de eutanasia a un fracaso estatal, pero tampoco de ignorar que, para que el sujeto sea verdaderamente dueño de su destino, la sociedad debe haber agotado previamente las alternativas de alivio y acompañamiento.

Resulta imperativo, entonces, reflexionar sobre la paradoja de un Estado que se muestra eficiente en la gestión de la muerte tras haber sido completamente negligente en la custodia de la vida. Noelia llegó a la instancia de la eutanasia tras haber sobrevivido a violencias que el sistema no pudo prevenir ni reparar a tiempo. Esta “autonomía” final aparece, entonces, teñida por una sombra evidente de abandono previo. Hannah Arendt, en “Responsabilidad y juicio”, nos advierte que la responsabilidad política implica no sólo lo que hacemos, sino aquello que permitimos que ocurra por omisión en el tejido de la comunidad (2007).

01 abril 2026

La dignidad del fango

Ya que parece que lo del lodo está de moda entre los que no lo conocen y que se lleva lo del fango entre los que jamás han salido de las moquetas. Los mismitos que no saben que es el barro de los cultivos de arroz o el “tarquim” de las acequias. Ellos que jamás se han ensuciado los zapatos hasta las rodillas son los que nos quieren explicar a nosotros, los que en mayor o menor medida vivimos del terruño o los que venimos de ver como nuestros padres y abuelos venían pues eso, del fango para intentar que las matas saliesen adelante. Por cierto, estos días en mi tierra el paisaje está cambiando, los campos están inundándose del agua que ha de hacer el fango, el fango necesario para plantar el arroz y un año más intentar sacar de eso, justamente de eso, del fango una buena cosecha. Si, resulta irónico que ellos ahora nos hablen del fango; No, señores míos, el fango no es en lo que andan ustedes sumergidos, el fango es noble al lado del ambiente putrefacto y asqueroso que invade de un tiempo a esta parte todo en el mundo de la cosa pública.

Pero un día de esto saldremos de esta ciénaga que han creado, dejaremos atrás la crispación y la confrontación entre bloques que a veces me parecen artificiales, como creadas para mantenernos entretenidos y otros como el fruto de la degradación de la clase política, una degradación paulatina que, mira tu por donde, se ha acelerado con la llegada del cerrilismo y sus ideas de “todo vale” que nos tomamos por algo pintoresco pero que no son nuevas. Lo de la esposa del presidente ya lo hemos vivido en Valencia, aquí asesinaron políticamente a la vicepresidenta de la Generalitat para conseguir el poder, les salió bien, pero no, el resto no nos hizo caso. Ha hecho falta que al Presidente del Gobierno le hayan “hecho pupa” para que se den cuenta de que esta gente no respeta nada y sacuden donde duele. Repetirán la operación una y otra vez, no lo dudes. Hasta que les salga bien.

20 marzo 2026

Cielo mágico

Hace poco nos sorprendieron estas nubes en forma de mammatus a la hora de la salida del sol, que nos dejaron esta magnífica imagen.

Cielo mágico / Foto: David Talens
Clic en la foto para ampliar y ver con más detalle

David Talens
Doctor en Biotecnología, investigador y aficionado a la fotografía.
Flickr de David Talens 
Instagram

16 marzo 2026

La tiranía del interruptor

La luz de la mañana se derramaba por el ventanal, un lienzo de vidrio doble que sofocaba el estruendo de la ciudad hasta convertirlo en un ronroneo lejano, un latido mecánico encargado de arrullar su despertar. Hugo no abrió los ojos de inmediato. Extendió un brazo, una extremidad pálida que apenas conocía el peso del sol, y su mano encontró el dispositivo sobre la mesita de noche. El cristal cobró vida bajo su yema. Un movimiento circular, una caricia eléctrica, y las persianas se deslizaron hacia arriba con un suspiro de servidumbre. El exterior, esa cuadrícula de acero y asfalto, se presentó ante él como un decorado inofensivo, una proyección muda tras el panel aislante.

En la cocina, el agua iniciaba su ascenso térmico antes de que sus pies tocaran el suelo. La cafetera, un bloque de cromo y precisión, comenzaba su liturgia de vapor y aroma. Hugo caminaba descalzo sobre la madera radiante, un calor invisible que emanaba de las vetas barnizadas para proteger sus plantas del rigor del invierno que golpeaba fuera. La temperatura de la estancia era una constante matemática, una burbuja de aire domesticado que ignoraba las leyes de la estación. 

Se detuvo frente al refrigerador. La puerta cedió con un vacío sordo, revelando una arquitectura de frascos y paquetes sellados. No había rastro de tierra en las espinacas, ni memoria de sangre en el filete envuelto en film transparente. Todo era limpio, aséptico, despojado de su origen violento. Hugo tomó un envase de zumo; la tapa de plástico se rindió con un chasquido satisfactorio, una pequeña victoria de la ingeniería sobre la materia. Bebió mientras su atención se hundía en el flujo incesante de imágenes de su pantalla.

Aquella era su verdadera respiración: el flujo de datos. Su pulgar derecho ejecutaba una danza monótona, un scroll infinito que desfilaba rostros, paisajes retocados y sentencias de una profundidad de escaparate. Cada vez que su dedo se detenía y presionaba dos veces, un corazón rojo brotaba sobre el cristal. Era un acto de creación sin esfuerzo, una moneda de cambio en un mercado de sombras donde él se sentía, al mismo tiempo, juez y parte. No necesitaba saber de qué entrañas de la tierra procedía la electricidad que alimentaba aquel brillo, ni qué manos habían recolectado las naranjas de su vaso, ni de qué bosque remoto provenía la mesa donde apoyaba el codo. La cadena de milagros que lo mantenía a salvo era tan extensa y tan perfecta que se había vuelto invisible.

15 marzo 2026

Elsa Gomis interpreta una sonata para piano del compositor italiano Muzio Clementi

Elsa Gomis tiene actualmente diez años. Tras cuatro años de formación en el Conservatorio del Liceo de Barcelona, cursa hoy el primer curso de Piano Profesional en el Conservatorio de Música de Barcelona. Su progreso ha sido constante y notable: este año ha obtenido el primer premio de Técnica Pianística en el citado centro, un reconocimiento que habla tanto de su talento como de la dedicación que sostiene su aprendizaje.

A su edad, entregarse a la música implica algo más que estudiar un instrumento. Significa crecer en un territorio donde la disciplina convive con la imaginación, donde las horas de estudio se entrelazan con la curiosidad propia de la infancia. Para Elsa, la música es una forma de estar en el mundo: un espacio donde descubre su sensibilidad, su capacidad de esfuerzo y un camino por el que andar. En esa mezcla de juego, rigor y descubrimiento se forjan muchas de las grandes vocaciones artísticas.

Hoy comparte con nosotros su opinión y, además, su interpretación del primer movimiento de la Sonata en Sol mayor, op. 37 n.º 2, del pianista y compositor italiano Muzio Clementi. La grabación corresponde al recital celebrado el pasado 7 de marzo en el Conservatorio de Música de Barcelona, donde Elsa ofreció esta obra ante el público con la naturalidad y la concentración que caracterizan a los jóvenes músicos que empiezan a encontrar su camino.
Ramón Alfil

14 marzo 2026

Félix Rodríguez de la Fuente sigue vivo


Hoy, en el aniversario de su muerte, volvemos a escuchar la voz de Félix Rodríguez de la Fuente como quien abre un viejo cuaderno de campo y encuentra aún tibio el rastro de un lobo. Su figura —mitad naturalista, mitad juglar de la vida salvaje— sigue iluminando nuestra relación con lo vivo, recordándonos que el mundo no nos pertenece: lo compartimos.

Félix caminó entre lobos, halcones y llanuras como un hombre que sabía mirar. Su legado no es solo científico ni televisivo: es moral. Nos enseñó que la belleza es un deber, que la vida salvaje es un espejo donde reconocemos lo que fuimos y lo que aún podemos ser.

Hoy lo recordamos no con nostalgia, sino con gratitud. Porque mientras haya un lobo que aúlle, un ala que corte el aire o un niño que pregunte por qué vuela un halcón, Félix seguirá vivo.

Ismael A.

Curiosamente, Félix Rodríguez de la Fuente (1928-1980) nació y murió un 14 de marzo.



REERENCIAS

Imagen creada con inteligencia artificial.

Fuente original del vídeo: El amigo de los animales