Hoy he tenido el privilegio de contemplar un horizonte marino sereno donde la última franja de luz anaranjada resistía justo encima del mar. Sobre ella, el cielo se ha ido llenando de azules profundos, violetas y grises, mientras grandes nubes oscuras avanzan como si quisieran apropiarse de la escena. En el centro, una luz difusa asomaba entre las nubes; era la Luna filtrándose a través de un velo de humedad.
A la derecha, la silueta de una montaña costera dibuja un perfil negro y rotundo contra el cielo. Algunas luces junto a la costa comienzan a encenderse, anunciando que el día termina y que la actividad humana toma el relevo de la luz natural. En el horizonte marino aparecen pequeños puntos luminosos, probablemente embarcaciones lejanas, que aportan profundidad y una sensación de distancia.
Lo que más me ha atraído es el contraste entre la calma del agua y el dramatismo de las nubes. El mar apenas muestra agitación, mientras el cielo parece debatirse entre la luz y la sombra. Es una imagen de transición. La luz naranja del horizonte aún conserva el calor de la tarde, pero los azules dominantes anuncian la noche. Hay algo melancólico, aunque no triste. Más bien recuerda esos momentos en los que uno se queda mirando el mar sin pensar en nada concreto, dejando que el tiempo fluya.
Ramón Alfil
Estoy en el punto y coma de la vida, estoy en lo mejor de lo peor.
Como soy un error del sistema, no tengo redes sociales.
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Algunas de mis debilidades: escribir, leer, el maestro Larra, Beethoven, el mar, la cartomagia, este blog y muchas más...
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REFERENCIAS
España, atardecer del 16 de octubre de 2026.
Desde la bahía de La Concha en Oropesa del Mar (Castellón).
Fotografía: Ramón Alfil.
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